Apis Cera

La fabuleuse histoire d'Apis Cera

Para crear una chispa, a veces solo hace falta un detalle, un sencillo obsequio – una pizca de cariño. Mi nombre es Charles, y soy artesano cerero. Esta es mi historia.

La verdad es que pocos niños crecen soñando con ser un día artesano cerero, creador de velas o ‘velero’. No soy ninguna excepción, aunque reconozco que el trabajo manual y la artesanía siempre me han fascinado. Pero con el tiempo uno se va resignando, y por más de diez años, mi vida consistió en crear páginas web encerrado en una oficina. Hasta aquel día en que el destino tocó a mi puerta.

La chispa

Hace unos años atrás, para hacerles un regalo a unos amigos, le compré a un apicultor local una docena de velas labradas con cera de abeja natural. La envoltura no tenía encanto alguno, pero los rústicos bastoncillos de cera tenían tanta gracia que decidí – a escondidas de mis queridos destinatarios – quedarme con uno de ellos…

Por meses, la hermosa vela dormitó sobre mi escritorio, en un tarrito donde solía guardar mis lapiceros. Y un día como cualquiera, tuve esta revelación: “Con un poco de práctica, ¡estoy seguro de que yo también podría fabricar una vela como esta!” Era el destello que necesitaba.

Desde aquel momento, mi ambición sigue intacta:

Devolverles a las velas su gloria de antaño.

Una llama vacilante

Aunque su finalidad sea noble y virtuosa, toda empresa suele tener modestos inicios. Sin embargo, con un poco de pasión y de paciencia, se pueden lograr maravillas. Con apenas 300 euros en el bolsillo, me conseguí un buen pedazo de cera de abeja, algunas mechas, papel de envoltura y una linda cajita hecha a medida – el amanecer de una larga aventura.

Forjar “el oro” de las abejas no es tarea fácil, no obstante, es una labor emocionante y enriquecedora, y el resultado es de lo más gratificante. Por fin había encontrado mi vocación. Con el tiempo, cambié el monitor y el teclado de mi computadora por algunas herramientas, un par de moldes y un taller en el sur de Francia. Así nació Apis Cera.

¿“Apis Cera”? A menudo me preguntan sobre el origen y el significado de este nombre. ¡La respuesta es tan sencilla que por poco me sonrojaría de ella! Fiel a mi reputación de geek, un día busqué “cera de abeja” en mi navegador internet. La traducción latina “Apis Cera” surgió en mi pantalla… ¡sin pensármelo dos veces, compré el dominio!

Nuestro fuego

Con el paso de los años, Apis Cera ha desarrollado un surtido exclusivo de productos originales hechos a mano, cada obra exhibiendo su personalidad propia. Desde las emblemáticas velas con celdillas hexagonales hasta los rústicos velones vaciados a la antigua, pasando por las delgadas candelas tradicionales, cada una de nuestras velas es labrada con cera de abeja natural – un material tan escaso como costoso. No usamos ningún tipo de químico, aditivo o colorante. Además, las mechas de nuestras candelas ‘no fumadoras’ son certificadas 100% puro algodón.

Apis Cera también ofrece productos naturales para el cuidado de la piel, como por ejemplo jabones y protectores labiales, fabricados a base de ingredientes orgánicos. Estos últimos provienen en su mayoría de la región francesa de la Provenza (lavanda, aceite de oliva virgen extra, aceite de girasol, aceites esenciales de lavandin), así como de la cuenca del Mediterráneo y más allá (aceite de argán, manteca de karité, ylang-ylang, etc.).

Desde el diseño y la fabricación hasta el envasado y el empaquetado, nos esforzamos por crear velas y jabones excepcionales a un precio asequible, siempre en el respeto del medio ambiente. A diferencia de los ingredientes empleados comúnmente en la composición de velas sintéticas, tales como la parafina (un derivado del petróleo) o la estearina (extraída de grasa animal o vegetal), la cera de abeja es un material sostenible y provechoso, un extraordinario regalo de la naturaleza. No contiene ningún contaminante, y desprende un delicioso y placentero perfume…

Apis Cera es en la actualidad una empresa próspera que distribuye, en Europa y en muchas otras partes del mundo, creaciones orgánicas de calidad a consumidores eco-comprometidos. Concurre en preservar las comunidades locales, las colonias de abejas y el equilibrio ecológico global, perpetuando a la vez un arte y habilidades ancestrales.

En resumidas cuentas, mientras las abejas no sepan fabricar velas, actuaremos como intermediarios entre ellas, la colmena y los humanos.

Hoy por hoy, quedan muy pocos artesanos cereros en Francia. Sin embargo, hace falta poco – un detalle, un sencillo obsequio – para que una minúscula chispa se convierta en una llama, y un simple destello en una gran fogata, fuente de calor… y de esperanza. Juntos, sigamos alimentando este fuego.

Charles van Valkenburg, Fundador de Apis Cera

“Après que les ruches sans miel n’eurent plus que la cire, on fit mainte bougie”
La Fontaine